Ana Labad cofundadora y directora general de Anchoas Hazas junto a su marido, Agustín Fernández, han transformado un proyecto emprendedor nacido en 2018 prácticamente desde cero en una empresa reconocida por la calidad de sus productos y su apuesta por la innovación, la sostenibilidad y la recuperación de la tradición conservera.
Un recorrido que ha contado con el acompañamiento de Asturgar desde la fase de definición de su proyecto empresarial y el arranque del negocio hasta su reciente transformación en sociedad limitada. El acceso a financiación, el asesoramiento y la cercanía de Asturgar han sido claves para afrontar cada nueva etapa de la empresa.
La relación con Asturgar se inició antes de que Anchoas Hazas comenzara su actividad. Mientras participaba en el Semillero de Proyectos de Valnalón y elaboraba el plan de empresa para estudiar la viabilidad de la conservera, Ana Labad conoció el trabajo de la Sociedad de Garantía Recíproca de Asturias. «Ese fue nuestro primer contacto y el inicio de una relación que continúa hoy en día.»
Desde aquel momento, el acompañamiento es constante. El asesoramiento financiero y el acceso a financiación mediante avales permitieron dar los primeros pasos con mayor seguridad y sentar unas bases sólidas para el crecimiento del negocio.

Superar cada reto sin renunciar al proyecto
Como ocurre en muchas iniciativas emprendedoras, el camino no ha estado exento de dificultades. Empezar desde cero en un sector desconocido, conseguir financiación durante los primeros años o hacer frente a la pandemia fueron algunos de los desafíos que marcaron la trayectoria de Anchoas Hazas.
A ello se sumó la necesidad de expandirse sin perder la esencia artesanal que define la marca. La ampliación de las instalaciones, la internacionalización, la innovación constante y la transformación del negocio en sociedad limitada supusieron nuevos hitos que exigían inversiones y una planificación financiera sólida.
Pero uno de los cambios más importantes llegó con la ampliación del equipo. Pasar de una empresa formada por dos personas a liderar un grupo de profesionales implicó crear una estructura de trabajo estable, formar continuamente a las nuevas incorporaciones y mantener los elevados estándares de calidad que distinguen a Anchoas Hazas, todo ello compaginado con la gestión diaria del negocio y la conciliación familiar.

En ese recorrido, Asturgar ha permanecido al lado de la empresa. «En cada etapa de nuestro proyecto hemos encontrado en Asturgar un respaldo que nos ha permitido afrontar nuevos retos con mayor seguridad.»
Un respaldo presente tanto en los momentos más difíciles como en los de mayor avance. “Su apoyo fue especialmente importante durante la pandemia, un momento muy complicado en el que no pudimos acceder a muchas de las ayudas estatales. También ha sido clave cuando decidimos dar un paso adelante y trasladarnos a unas instalaciones de mayor tamaño para continuar creciendo”.
Para Ana Labad, el principal valor de Asturgar va mucho más allá del acceso a financiación. La cercanía, la disponibilidad y la sinceridad de su equipo han convertido la relación en un asesoramiento de confianza que acompaña la toma de decisiones estratégicas de la empresa. «Más allá de la financiación, Asturgar se ha convertido en un asesor de confianza. Antes de tomar cualquier decisión importante suelo consultarles porque sé que voy a recibir una opinión honesta, práctica y bien fundamentada.»
Anchoas Hazas representa el tipo de empresa con el que Asturgar se identifica: un proyecto nacido en Asturias, comprometido con su tierra, que recupera el valor de la tradición conservera y la convierte en innovación, generando riqueza y empleo en su entorno. Ese es el compromiso que Asturgar mantiene, proyecto a proyecto.
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